Soy mujer y me gustan las mujeres, pero no de ese modo que estáis pensando. Me gustan para mirarlas, o mejor dicho, para admirarlas. Las mujeres son más atractivas que los hombres o al menos a mí me lo parecen. No todas claro está, pero hay mayor número de mujeres atractivas que de hombre. Habitualmente me llaman la atención mujeres, me deleito observándolas, mientras que muy rara vez, por no decir nunca, me sucede con un hombre. No soy bollera, lesbiana o como quiera denominarse al hecho de sentirse atraída sexualmente por una mujer. Lo he probado, sí y por eso mismo puedo asegurar que para mí besar a una mujer es como besar una pared. Me gustan los hombres, su masculinidad, lo que les hace diferentes de nosotras, pero una mujer… ¡Oh una bella mujer! No hay nada comparable con la belleza y con el atractivo de una mujer. Su sonrisa, su mirada, su forma de tocarse el pelo… Ningún hombre conoce el acto de seducir como una mujer y es por eso que las mujeres me seducen más que los hombres. No sé si genéticamente o socialmente, seguramente por ambos motivos, las mujeres son máquinas de seducir, de atraparnos con el conjunto de su belleza, una sonrisa pícara, una caída de ojos, un movimiento grácil y ya estás atrapado, hasta que el encanto cede y deja paso a la realidad, convirtiéndote en susceptible de caer en otro encanto o aunque este no haya perdido completamente su efecto sobre ti, puedes verte embrujado por varias sirenas a la vez.
Ahora entiendo a los hombres, la verdad es que es difícil resistirse a tantos y tan variados encantos, está el dulce, el explosivo, el Lolita…etc. Pobre de aquel que se deje encantar, pues después del encanto aparece una mujer, y para amarla es necesario ser algo más que un bobo que se deja encandilar.
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